Faltan horas a mi alrededor, y las que hay son inflamables...El paso del tiempo comienza a ser una burla, se estira y afloja a su gusto y desden. Ha hecho que todo lo que experimentó sea ya algo absurdo. Ha dado calidad humana extraña. Quizá sea el estado más humano del que yo pueda presumir. Lo cierto: esto bien podría semejarse a un estado de extasis dado por la ingesta de una tacha. Donde los colores son más briyantes y los sonidos más claros. En este caso, es la función inversa. Hyperballad de sensiblidad de vista borrosa.
Minutos más tarde reflexionó. Si me tomo la pastillita azul seguramente terminaría en un suicidio mental, por otro lado si sigo bajo los efectos de los chochos de GP podría seguir padeciendo de ojos con ardor constante y consternación extrema aunado a sueños de por más raros. Si por mi parte, tomo la pastilla roja, con suerte todo se aclare mucho más. Como saben, yo no tomaré niguna opción.
La opción es dejar que este neurótico estado de sensaciones me abandone. Hay cosas que me quedan claras y que sólo pueden ser aprehendidas mediante la experiencia. Está bien podría ser mi última vez. Oración que da una y otra vuelta a mi roida mente. Una y otra vez. La última vez. Una más y no hay más. Al final, es el final. ¿Alguien estaba prevenido?. La última vez, ¿te lo he dicho ya?. Hoy es mi última vez. Hoy es la única vez que hablaré de mi tal cual viene la idea al teclado. Hoy, dada la explosión implosiva que me alberga, no tengo otra manera de desahogar ni drenar tanto líquido amelcochado y rancio. De mal sabor y peor olor. La amargura. La Soledad. La desolación.
Este estadio mio lo intento describir como un partido de gotcha. Ser un blanco, el centro de una diana, hace que pocos le atinen. Cuando lo hacen, pegan duro. Todos los colores en mi. Cada memoria, cada recuerdo golpea con más intensidad cuando se hace comprensible. La mirada que él tenía aquella tarde donde cada uno, después de la tradicional ingesta de un emparedado del SubCamino™ de Polanco, abrió el pequeño cofre dejando ver una parte más de la pintura que somos. Ese recuerdo me fulminó. Hoy sé qué es ser fuerte, y le entiendo. (Obrigada Jefecin™ ☺)
Segunda estrofa. Ya solo resta dar las gracias a todos. Cada uno de los seres que han hecho las letras que he plasmado, y los otros que sin injerencias las han desdibujado. Un respiro hondo y me dedicaré a amar el aroma de la tierra mojada.
1 comentario:
Dando mi ronda de lectura, ¿te tomarías la píldora roja o la azul? Donde se distorsiona la realidad y estar high en homeopáticos o mas ¿? Hey la realidad la hace uno, la neurosis de la ciudad nos traga, a donde ir¿? Hay camino a seguir?
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