3.10.04

Uno de Platón...


Cuando iba en la preparatoria, muchas fueron las discusiones que giraron alrededor de contestar ¿Quién sería mi hombre perfecto?. Vaya, infame cuestionamiento. Muchas también fueron las características que este hombre, con el paso del tiempo, se comenzó a despojar. Lo primero de lo que este sabio sujeto se deshizo, fue de su físico. Me es imposible imaginar cuál será su materialización. Nada como el factor sorpresa.

Recuerdo que largas eran las horas desperdiciadas por mi y por ZD sobre el perfil intelectual que debía tener el pandrosito azul que ganaría nuestra entera admiración (pues nuestro corazón era ya inexistente). Que si debía interesarse por el arte, o la música o el cine (al final creo estabamos ataviadas por la postmodernidad). Así concluimos que el mejor partido sería un sujeto intelectual (no intelectualoide), que si se traduce a el concepto más nuevo cae en un sujeto culturoso. Nosotras pensamos que un filósofo, cineasta, escritor, actor o músico nos vendría bien. En el camino de ese día hasta ahora, un sin fin de hombres con ese perfil han circulado por nuestro camino. Van, respiran, unos se quedan otros optan por tirarse a la borda (¡y a la gorda también! en gustos se rompen géneros). Y lo que hoy trae esta historia hasta ustedes es el hecho de que, ni ZD ni yo, imaginamos alguna vez ese amor (o gusto o admiración) platónico estaría en unos pantaloncillos de alguien mucho mayor que nosostras...De este tema ya no hemos hablado mucho ella y yo, pues es ya una mujer comprometida (con la vida más que nada). Yo, despistada y sublime, he sido distraida por el paisaje. Dejando así de lado cuestiones tan vitales como esta...hasta...hasta el día de hoy (bueno en realidad fue hace ya unas semanas, sólo que sigo asimilando el impacto que produjo el descubrimiento).

Entre tanto datos que siempre me da por mencionar, diré en esta ocasión que si existe algo que no logro captar es la relación que existe entre el paso del tiempo y los acontecimientos de trascendencia. Dicho de otra manera, la historia no es materia facil para esta ingenua interlocutora. Para eso tengo a ZD, quien amablemente me cuenta cuentos cada vez que necesito aprehender historia. A base de este método logré pasar los cursos de historia de la preparatoria (historia de cualquier índole como: del arte, de méxico, comparada entre México-Canada-Norteamérica I & II, de Norteamérica, universal I & II). Ya en la universidad curse y aprobe, por bondad de la corte celestial, los cursos de historia: del pensamiento económico (gracias a ella AMO la teoría economíca)& de méxico (cuyo grado de complejidad era extremo dado que no tenía quien me contara cuentos). Y con una sonrisa en la cara, caminaba yo por los pasillos de la escuela: No más cursos de historia para Orly™. Más ingenuidad no se puede.

Una parte del error de diciembre (decisión que hoy me obliga a estar en esta palpitante situación) movió las piezas para que el ciclo se repitierá. Orly debe tomar más cursos de historia. Así pues cada martes y jueves me someten por un lapso de 90 minutos a la clase de "Historia Universal I". Mi primer clase fue el 17 de Agosto del presente año. Fue el 19 de Agosto que el profesor por concenso decidió que el curso comenzaría en La Revolución Francesa. Graves lios, no tengo la más remota idea del periodo del que me hablaba. Sí ya sé que es ridículo no saber, pero la historia y yo no llevabamos buena relación. Es, como diría Madonna, orly's nature (cfr. human nature).

Siguiendo con la línea de 'la anécdota preparatoriana', una vez en clase de comunicación verbal mi maestra nos contó su historia de amor. Ella era joven (si de por si tan sólo era 7 años mayor que nosostros, hoy ya se porqué decia eso), él era un poeta maldito de bolsillo™. Un círculo bohemio enredó los cables, una nube fue testigo de su corazón palpitante. La distancia separó el tiempo y terminó por romper corazones y arrancar miradas. Al finalizar el retrato, ella (quizá a manera de terapia) nos decía que hay distintos tipos de amor. El amor que ella sentía por Edgar, famoso trovador, era un amor intelectual. Ese día, esa historia, se grabo en mi corazón. ¿Podría yo tener algo tan perfecto? Una historia así en mi bolsillo nunca estaría de más. ¡Ah! *suspiro* ¡¡Qué tiempos aquellos!!

Con más de tres copas encima, cualquier humano ve la vida distinta. Con más de tres clases de historia, Orly™ se sumerge bajo el soma que su profesor le ha dado. Tres días después, en una irremediable adicción, reconoce su debilidad. ¡Hijoles! Que... que... cómo decirlo... qué... mmm... Se repite la historia.


Pieza sin título: me encanta mi prof de periodismo
Orly™: hijoles! siii me pasa lo mismo...
Orly™: la debilidad intelectual que me despierta mi prof de historia...es ufffffff!!
Pieza sin título: sip
Orly™: ¿Y está difícil tu examen?
Pieza sin título: Sí, pero no importa por el lo que sea
Orly™: hahahaha...así de plano?¡
Pieza sin título: cañón!
Orly™: y ¿porqué te gusta tanto?
Pieza sin título: es asi wooooow
Pieza sin título: premio nacional de periodismo
Pieza sin título: pero su voz
Orly™: woooooo...sí! la voz!!!
Pieza sin título: ademas no cree en nada hoy por hoy
Orly™: jajajaja...es lo menos que podría hacer...lo más cuerdo
Orly™: y tú crees en algo?
Pieza sin título: creo en mi
Pieza sin título: y solo cuando tomo
Orly™: enooorme conclusión!


Y vos...¿En qué crees?




Notas al pie de página:
a. Mi profesor de historia no es un poeta maldito de bolsillo™
b. Mi profesor de historia estudio cine & adora escribir. ¡Me encanta!.
c. El Chou de Orly agradece la valiosa colaboración de Pieza sin título. ¡Gracias!.

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