¿Algún remedio casero contra
La comunicación que existe entre mi cuerpo y mi mente no brilla por exacta. La mayor parte del tiempo lo paso decifrando las intrincadas conexiones entre ambos. Qué si el dolor de muñeca significa que no debo leer con la cabeza recostada en la mano, que si mi jaqueca no es más que el reflejo de mi falta de orden en el sueño, que si mi tobillo falsea en un paso es porque la nube mental que alberga mi cabeza no me deja ver al frente, que si mi ojo derecho llora se debe a alguna razón aparentemente desconocida, que si soy suceptible a la ausencia y reticente a una presencia no es más que por el miedo que me produce pensar en alguien más, que si vivo buscándote sin encontrarte se traduce en un constante dolor en mi estómago (donde se aloja el radar), que si tengo un nudo en la garganta es porque nose todavía desatarlo por la incapacidad que tienes mis manos para llegar a él, que si el vacio que se aloja entre mi esternón y los pulmones no es más que una manera de hacerme sentir que algo me falta.
Quizá hoy no tenga algo que decirte o contarte. No es que se me acaben las historias, simplemente no soy lo suficientemente buena como para contarte una. Hay algo que me esta obstruyendo el libre paso entre el cuerpo y la cabeza. Es este incómodo vacio que ahora ya esta en mi garganta. Es una esfera que crece con el tiempo, y con las pocas ganas que tengo de vaciarme. Los pilares que me sostenían o se han ido, o los he destruido a voluntad. Hoy me sostengo con lo que hay de mi, y desplomarme suena tan seductor. Seduce la idea de caer, el freno es el vacio. Es el infinito miedo a la muerte, aún habíendola experimentado antes. Hoy todos estan lejos y el cuerpo ya no es resiente a su ausencia.
Cansada ya de ser la extranjera de Camus, la cucaracha de Kafka, de ser el Horacio de Rayuela, y yo misma en ocasiones, he olvidado ya como se respira y como se mira. Métodos austeros de pocos resultados, el vacío sigue conmigo. La última vez logre distraer a mi cuerpo de sus senciones, tan sólo con leer el resto de la historia entre Martín y Alejandra. Hoy ya no se cómo lidiar con esta maldita ausencia. Hoy no tengo calma, el beso no dura ni el tiempo cura.
el vacío? ¿contra la ausencia?
4 comentarios:
contra el vacío: el lleno!
contra la ausencia: mmmm... prender el radar? pero del sujeto en cuestión!
ya le había dicho como me fué la vez que nos vimos? tema del próximo encuentro.
Marco (jugando) water-Polo
mmm el único remedio que conozco es la imaginación. puede sonar muy castanedezco, muy trillado, pero funciona.
SI, conozco el remedio casero contra el vacío...
Soy pequeño y no puedo ocuparlo todo... pero si me dejas pasar puedo llenar un cachito...
¿alguien más se apunta?
seguro que si
Quién demonios va a conocer el remedio al vacío, si lo único que sabemos es que existimos sin saber por qué, morimos sin saber por qué, y vivimos intentando responder esas preguntas... y otras tantas, encontrando sólo eso: un gran vacío.
Implícitamente, sin embargo, las preguntas son islotes en ese mar oscuro de la nada.
Sigamos, pues, cuestionando... o aceptemos que nos engulle el vacío. De todas formas, ya estamos ahí.
Querida vecina, su blog es siempre una grata sorpresa. Qué bonito está! Amo las estrellitas rojas, se siente como un sueño infantil.
Siempre es un placer leerle, y compartir sus letras. Gracias por las visitas... no cese.
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