Cada vez que me bajo de mi cama me pregunto qué es lo que hoy intentarás conmigo; cuál será la sopresa que no imagine, la frase que no espere estar insertada en el momento más insospechable...
Fuiste el extranjero. Aquel olvidado personaje que fue reciclado en esta nueva serie. Eres el exiliado, el que se esconde entre las hojas que constantemente mueve el viento: siempre visible al público que omite tu presencia. Desalineada e incolora es tu existencia, transitas sin dejar rastros visibles. Apesar de tu nata transparencia, te empeñaste en estar en tecnicolor al entrar en mi escena...
Mi personaje, exhaustó de los juegos del amor y la traición, brinca y respira por inercia. Goza de sus primeros brios de verdadera existencia: libertad. Amo su diseño, la esencia en él es la de un infante: curioso observador y silencioso andante. Todo él es en tecnicolor; una gama intensa de brillos y mates, colores y contrastes, presencia y ausencia de luz. Soy una extranjera camuflajeada de nativa.
Como buen público, que eventualmente soy, tan sólo he notado tu presencia, en un primer instante, dada tu naturaleza -extranjera-. Fuiste un nuevo elemento dentro de la escenografía. Pasaron -literalmente- meses para que realmente logrará captarte en la memoria. Si gustas puedes llamarme distraida, confieso en que sin un intenso contraste de colores el negativo no se graba.
No estas dibujado en tecnicolor. Y no te hubiese coloreado de no ser por aquella tarde donde te vaciaste botes enteros de pintura verde, azul y amarilla. Gritabas color. Te cure con una sonrisa dado el sobresalto pues me soprendió que alguien -cualquier ser humano en lo general- me gritase con tal intensidad. Detuviste el auto donde viajaba y repetiste la escena, que hacía unos minutos tan sólo había sido nuestra, sólo con la intención de que me quedase claro el mensaje. Listo. Ya tienes colores. ¿Ahora qué sigue?
...En este tablero sólo te observo sin mayor aspiración que la de pasar un rato, tener una fotografía de la historia que no construyó ni diseño....
Paciente y atenta agurado nuestro próximo dialogo, ya sea una charla o un parpadeo. Lo que venga primero y siente mejor. Obedeciendo tus peticiones -ser coloreado-, en general, espero que te agites para revolver los colores. No está de más mutar y mezclar con el único afan de transmitir nuevas ideas o sensaciones -en el mejor de los casos éstas últimas-.
La espera siempre me revela los mismos resultados. Te gusta explotar el factor sorpresa de una manera, por demás, rara. Pintas con tonalidades y colores en lugares que no esperaría fuesen siquiera coloreados, corres con suerte pues hay eventual armonía -supongo que ese es tu estilo- en tu desastre. Después de observar el cuadro no me quedo más que con un desconcierto, color azul cielo mate.
Hay un solo detalle, sólo un detalle que me revuelve y convenientemente resulta ser el soma perfecto contra mi incerciática existencia: el contraste en tu mirada. Esa forma de convertirme en un rojo intenso que no cabe en mí, esas inmensas y rebozanes ganas de explortar justo ahí: ante esos diminutos cristales -ante el mate-. Sospecho que es sólo habilidad tuya generar un potencial proceso de implotación -mi derecho a implotar no es tuyo-.
El rojo sale y mancha mis entrañas.
No es dolor, es pasión envasada al vacio;
un rotundo desperdicio de color...
¿te desdibujas
en tecnicolor?
Joe Claussell - Agora e seu tempo.mp3
Nina Simone - Feelin' Good (Joe Claussell remix).mp3
2 comentarios:
es cierto que los pinceles suelen hacer el trabajo más largo, y se ocupa entonces cubetadas enteras para iluminar miradas en negativo... los detalles quedarán en los instantes polvosos, no por eso menos tiernos...
un abrazo, la quiero.
Ando muy cientificista estos días...
las implosiones coloreadas al vacío salen de mi entendimiento como una gran interrogante.
Pero lo seguro es que usted siempre escribe muy fregón.
Un saludo... y nos vemos el sábado. ;)
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