No more, no more sweet music.
No more sweet lies.
Those lies came out of my last romance,
they're just fooling around.
No happy end.
No debía despertar, no quería levantarse de su letárgico sueño. Atrasar el instante mismo es parte de la perfección con que ella le había soñado. Atrasarlo hasta ser inevitable, hasta que ella fuese despertada más alla de su voluntad, por la transgreción a su espacio interior.
Entre suspiros y respiros le han hablado al oido muchas voces... de finas texturas se ha cubierto su memoria. Trazos a lápiz y a color se han disuelto entre el mar del olvido y desazón que se aloja en sus párpados. El telón sigue cerrado, la función no comienza. Sin principio no habrá un final feliz.
El arquitecto has left the building. Un letrero: "¡Cuidado con obra negra! Fíjese al pisar.".
Consternada por el eterno sueño que parece experimentar, por la inconsistencia de su obra, Lantana lucha por un estado alpha. Un estado vigia, uno donde el telón se abra, donde la obra comience.
El teatro de la vida no puede cerrarse de por vida.
Habrá de comenzar en mi primer instante, en ese donde te vea al despertar.
El televidente observa, lejos de sí y lejos de ella. Hastiado del cuadro siniestro huye, sale de la vista y entra en escena...
¿televidente?
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