sueño del que sólo se alcanzan las últimas hilachas al abrir los ojos...
Pensar era quizá destruir la tela todavía suspendida
en algo como el reverso de la sensación. Su latencia
acaso irrepetible.
Cerrar los ojos, abandonarse, flotar en una
disponibilidad total, en una
espera propicia.
Inútil, siempre había
sido inútil; de
esas regiones
ciméricas
se volvía
más pobre...
más
lejos
de
si
mismo...
.Julio.Cortázar.
.62.Modelo.para.armar.
¿dónde estás?
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