10.4.09

R.s(tern)



La vida es un viaje en paracaídas
y no lo que tú quieres creer.
Vamos cayendo,
cayendo de nuestro cenit
a nuestro nadir
y dejamos el aire manchado de sangre
para que se envenenen
los que vengan mañana a respirarlo.

Altazor, v.Huidobro



El día comenzó rastreándote. Te busqué por el cuarto de revelado, el baño, la cocina, incluso hasta en mi cama, nada; jamás te busqué en mi recamara favorita, la de las grandes ventanas, por donde corre tan libre el aire. Bueno, después de un largo día de búsqueda, sigo igual, sin haberte encontrado con una solísima diferencia: en el camino me vine encontrando el dedo que había perdido. Mi mano, de nuevo, está completa.

No es de alarmarse (no encontrarte, por supuesto), todo, como dice Huidobro, pasa con una mochila al hombro que te resguarda de la caída. Y sabes el resto, jala la cuerda si crees que el suelo está cerca.

Paso, passe. Té encontré. Hacía mucho tiempo escribías, es más, tanto pasó que ahora ya ni lo haces, como dijiste, telarañas se encuentran en tu casa, en esa que te conocía yo. Me gusta leer.té, incluso cuando se conjugue todo en el pretérito que nos alcanzó.

Y ahora trato de reconstruir lo dibujado en tu piel por la mano insurrecta. Lo hago como ejercicio, el escritor es capaz de reconstruirlo todo con palabras, en palabras, por palabras... desde palabras... pre-position time: on.


¿volá(mo)s?






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