Aprópiate de ellas,
así cuando me vaya de ti...
ellas seguirán siendo tuyas.
[o.R]
La natural pulsión a compartir una vez más, a la orilla del mar -cuando éste se siente más cerca, cuando te invade la sensación de tocarlo sólo al estirar la mano-, había sido refinada.
Ella no perseguía más la posibilidad de convertirse en la inquilina del cuerpo de otro; ahora entendía que esto, compartir, es en realidad poner la pieza que hace existir al otro sin dejar rastro claro del responsable de esa colocación...
Ella quiere habitarlo. El intento incluye que él se apropie de ella, una fusión hasta el vacio, hasta el lugar donde no sea clara la mezcla y se confunda el origen.
Una vez confundidos, desmemoriados, difusos, se reinventaran en conjunto. Cuando crean haber abandonado al otro, se irán, habrán, en realidad, construido una existencia pura en el otro, una apropiación existencial.
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