2.7.04

Historias de Ciudad: Vales de despensa


Fue en la estacion del metro balderas
donde quedo la huella de nuestro amor,
alla en la estacion del metro balderas
alli quedo embarrado mi corazon.


Estación del Ermita, séptimo bagón en dirección Cuatro Caminos. ¿Qué otra cosa se puede hacer mientrás se espera al abordaje? ¡Mirar!. Acto seguido: Leer anuncios. Aquí comienza nuestra historia de viernes citadito...

Impulsiva lectora de anuncios de tácita debilidad. La geografía no le ayudaba a abandonar sus compulsiones pues el folklore de los negocios que circundan las estaciones del metro formaban un escenario repleto de letreros y ofertas.

Y después de un rápido scaneo de la zona, su vista se había postrado en un segundo piso que contenía una presunta 'Clínica de Círugía Plástica'. El lugar seduce hasta las mentes más reacias ( ¿¡Qué hace algo de esa naturaleza fuera del metro!? ), maxime si uno se preocupa por el tamaño o forma de su nariz o mejor aun, por esas llantitas de más que le dan a uno por portar. Y habiendo encontrado un lugar de esta naturaleza tan alcance de nuestas manos y bolsillos se procede a revisar con más cautela el establecimiento en cuestión.

Segundo 'rápido' vistazo. Una leyenda sobresale del gran ventanal: "Se solicitan médicos". Subsecuente idea: claro! puede ser que apenas esten abriendo o la volatilidad de su planta de doctores es tan firme como los implantes que pensaba ponerme.

Tercer Vistazo. A mano y en una catulina naranja se lee "Se aceptan vales de despensa". Ja! Acto inmediato: reir (y buscar si todavía guardaba unos vales en mi morral). A posteriori: Recordar las facilidades de pago que se pueden encontrar en esta ecléctica ciudad. No cabe duda que siempre hay opciones para todo tipo de bolsillos/carteras/morrales.


Al final del día las coplas terminaron así:


Fue en la estacion del metro ermita
donde quedo la huella de mi liposucción,
alla en la estacion del metro ermita
alli quedo embarrado mi cuerpo.


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