21.11.04

Del otro lado del espejo...


Will you put my hands away? Alto. El auto va en reversa, y la película sigue hacía adelante. Aqui pasa que si vas al revés avanzas al derecho, pasa que si aumentas tu velocidad (de paso o de respiración) la distancia a la 'meta' también aumenta, por eso madre dice que tienes el efecto de Casiopea (la tortuga de Momo). Y ese es, justamente, es el curso natural de esta tierra. De izquierda a derecha, de abajo hacía arriba. La obviedad y sus sucedaneos.

Aqui es donde se confunde la soledad con la libertad. Y esto se da por su defecto de fabricación, ambas tiene como consecuencia el ajelamiento y la desolación. Son sinónimos malogrados. Posiblemente esto explique el entrañable miedo que el humano siente por alguna de estas dos (o ambas) y mi adictiva necesidad a tenerlas. Es difícil separarlas entre sí, y en el mismo intento tratar de olvidar la nostalgía o melancolía que producen como efecto secundario.

Como casi todo en la vida (al menos en la occidental), esto tiene dos partes. Norte y sur, malo y bueno, rosa y azul. Por tanto, la libertad regala placer (y dolor, por obviedad), manejada con la debida cautela se logra no manchar de rojo la camisa. Por la soledad, a ella siempre se le abandona, es tan silenciosa y tan intensa como la muerte misma; es la que asusta sin que eso le quite el encanto que deja después de una buena noche de amor.

Al final de la historia nos vamos igual. Sin saber a quién se prefiere sobre la otra. A quien seriamos capaces de renunciar, a quien por amor u odio dejaríamos; pues paradojicamente al menos una siempre nos acompaña.


La libertad es una necesidad ontológica.
La soledad es una aberración existencial.
Orly™


Will you put
my hands away?



No hay comentarios.: