De mis miedos casi nunca te he contado, ni de las noches que de niña me dormía autoconvencida de que lo que vivía debajo de mi cama no era una ponsoñoza vívora, sino las agujetas desatadas de mis tenis. Ni tampoco como pataleaba rápido para llegar a la orilla cuando se iba la luz en la alberca donde nadaba pues pensaba que un enorme.animal.marino.feroz estaba a nada de robarse alguno de mis pies [sospecho que ví muchas veces Tiburón].
Por las noches recuerdo a mi hermano conciliando mi sueño con la magía de "hermana, no pasa nada en la obscuridad, sólo son sombras". Un poco más avanzada mi edad le temí a quienes robaban niños, vaya sospecho que tenía yo una gran capacidad de ser asombrada. En verdad me preocupaba por el destino de los niños que descuartizaban, vaya eso no es un buen camino para alguien que gusta de jugar en las calles o con los amigos hasta altas horas en las banquetas. Hoy... puedo manejar el pánico escenico, puedo lidiar con la obscuridad y con los "robachicos"; nuevos miedos aparecen ante mi.
Ya sea por comodidad o por debilidad, como a ud. lector le convenga mejor, sigo conservando unos cuantos mutados temores. Si a la obscuridad ya la domino, entonces el temor es a lo desconocido en un sentido tácito. No temo a los desconocidos de la calle pues logro verlos, la inmediatez de la vida me protege de mi ignorancia. En lo concreto, algo que se presenta con frecuencia moderada -en la vida de cualquier ser humano postmoderno pues moderno- es conocer personas por internet, mismo hecho que merma mi existencia. Ya lo considero un deporte extremo por la adrenalina que me genera, y apesar de los buenos resultados y amigos, me sigue provocando un nivel de angustia que pocas cosas me lo generan apesar de llevarlo practicando años.
Recuerdo que habíamos acordado ir al cine, veríamos The Matrix™ [sólo héchenle las matemáticas para calcular el año de la historia en cuestión]. Él coapulo, yo sateluca. Ambos iríamos, por seguridad o aburrimiento, acompañados de alguien más. Él era un mocoso que no soltaba su cigarro y yo una imberbe puberta que aprendió a comer las papas del burger king con mostaza y catsup [nunca antes intentado]. Hoy somos amigos, y lo mejor me ha presentado a más amigos suyos; como Don Mig & el Maese Wada. Con quienes he pasado grandes momentos saltando al ritmo del rock [¡Auu!]. y de quienes también tengo buenos recuerdos e historias. El hecho es que con la amiga que iba, Ms. Z.D., resulta ser un poco estricta con los horarios. La hora del encuentro había rebasado a la paciencia, y la hora de la película estaba por comenzar, recuerdo haber cruzado el centro comercial pseudo corriendo mientrás dos fumarolas nos alcanzaban: la risa me había delatado. Ella en pleno acto de tortura gritó mi nombre al aire, ellos reaccionaron gritándolo de regreso. Ah! no me pude escapar a esa. Lo cierto es que fue una velada por demás memorable y cómica.
Unos años más tarde, cinco exactamente, yo volvía a correr sobre los mismos pasillos del mismo centro comercial. La razón era encontrar al recolector de sueños. Le recuerdo sentado fumándose una alita™. Él se las fuma y se las pone, alitas por doquier. Intercambiamos proyectos de vida, razones de existencia y esperanzas robadas al olvido. Al terminar la tarde, y nuestro cafesito, despedimos la tarde sin promesas. Esa vez no asimilile del todo el encuentro, hasta hace unos ayeres que logre ver lo que había encontrado. Un amigo super guapo [sic] y por demás especial. Tanto que ya tengo ganas de volverle a ver.
Hubo otro, que igualmente por el rock, que conocí en un toquín. Yo iba en la prepa' y él vivía cerca de mí (o yo cerca de él); eramos vecinitos y nadie lo sabía. Marque a su casa y le avise que la ex-tinta Gusana Ciega estaría dando un conciertito en el patiesote de la escuela. Veinte minutos después mis piernas temblaban, mis esperanzas se conjuntaban en un punto "que pase rápido, que pase rápido, que pase rápido" (con ojos apretaditos y todo el show). Así conocí a Luis, Paris, Zotacles y a Matus. Una banda sin igual de amigos, que hasta hoy, a más de siete años luz, siguen juntos y rockeando hostil. Esa tarde conocí a quien poco me habla o busca y quien más está conmigo. Le veo poco y le quiero el triple. Me asombra sus atinadas palabras, su buen sentido del humor y sus imperiosas ganas de hacerme sonar cada vez que le veo. Valió la pena aguantar el aire y dejar que todo pasara a su ritmo natural. Una tarde como pocas.
En conclusión, pocas veces he perdido el estribo (nunca según recuerdo), las ganas o el aliento. Cada vez me hago menos adicta a este nivel de adrenalina descrito, y volver a recordar lo bien que me puede ir hasta ganas de repetirlo me dan. Y tú...sabes...
¿A qué le temo?
¿A qué le temes?
Nota: todo esto viene a colación por las reseñas, fotos, vivencias producto del N encuentro de Bloggers. El afamado "Bloggers and Beers".
4 comentarios:
mi querida orly, al menos tu ya pasaste el miedo a la total obscuridad yo sigo atrapado en ese, de los demàs luego lo platicamos en persona no???
hola mujeeeeeer guaaaaapa y hermooooosa!!!!! (perdón, es que es mucha mi euforia)
bueno, pues pensaba en escribir algún día respecto a nuestro hermoso/guapo/acogedor/extraño/... encuentro-conocimiento en technicolor... y vaya, que casi me arrancas una lágrima.
y si, confieso el miedo al conocerla y el gustazo de tener a alguna mujer tan guapísima per se de amiga...
un abrazo, cuatro cientos mil besos y ánimo para esa guapa vida (por cierto, te busqué el sábado y nada!)
de paso te aviso, ahora soy: EL LLANERO SOLTERÓN!
Los miedos ... que cosas de la vida (que como todas las cosas de la vida, pueden -o deben?- ser graciosas), yo antes (4 años?) le temia a las vias del metro, y ya lo logre superar un tanto :-D
Ahora .. le temo a la vejez, soy tan (in)feliz ahora que no se que voy a hacer luego hehehe, ni peste :) (que si partimos del punto que no existe el ahora, estoy diciendo puras mamadas, lo cual no es muy extraño :-P)
Un abrazote chiquilla, gracias por la tan grata mencion en este espacio de la interne'
Salu2 (No es saludos, es 'salu'!' 2 veces :-P)
wobirith, porke le temes?
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