5.12.05

Ledesma


Al despertar, todos los sucesos trascendentes siempre le ocurren al despertar, la escena siempre es única.

Entre las sábanas se intentan olvidar los últimos gajos de una realidad que se desmoronan entre bostezos y sonidos matinales.

¿Fue un sueño o sigo soñando?
Y mi mano ¿no está atada a la tuya?
...entonces fue un sueño



La escena se describe cada vez con menos palabras: amanecer, una bicicleta, extranjero y una vida olvidada...


Por alguna razón, de esas que sólo habitan en el inconciente
y en los sueños, tu y yo compartimos el mismo espacio mental.
¿será una fiesta? o sólo es ¿la incoherencia del sueño?
Lo cierto es que en un instante, el unico que importó,
te tomo con mi mano izquierda y me hecho a andar contigo.
Mi bicicleta la tomo con la mano derecha, el sol nos da en
la cara, la historia apenas comienza.


Perturbación y exaltación cohabitan la misma imagen. Ella lo sabe, sabe lo que significa ese atardecer, sabe lo que deja por hecharse a andar. Ella decide tomarse de la mano y comenzar el camino. Y justo ahora que lo vuelvo a recordar se antoja de nuevo, la curiosidad emerge debajo de la poluida piel. Esas ganas de jugar en el casino de la vida el todo por la nada... El absurdo insistente destino que le recuerda lo estrepitosa que es toda ella: su existencia corporea.

Nadie lo esperaba, finalmente mi inconciente me ha traicionado. Y por paradoja, el resto del día lo vivo con una alegria desmesurada. ¿eres tú, o tan sólo fue un sueño?.

Mis sueños son metáforas.



Apenas se repone ante la imagen, cualquier cantidad de preguntan acosan su mente, millones de dudas pensadas en un instante...


¿qué haces en mi inconsciente?




Si me lo preguntas, me volvería a ir contigo millones de veces más, sólo que tu no has venido todavía por mi... mi bicicleta se ha oxidado, mi mano entumecido, y el sueño comienza a ser una pesadilla...



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