17.2.09

.[in.sí-sí.ones].


[Como si tuviera que hablarlo con alguien, los temas propuestos en las conversaciones entre ellos tendían a repetirse en la vida de ella…

Inicialmente se podría pensar que eran comunes, cotidianos todos ellos, humanos que el atañen a todas las personas…

Las sentencias siempre eran implacables en proporción inversa a la suavidad o simpleza con que son dichas… ]




Ella sentía.

Ella le demostró cuanto de él vivía aún en ella, habría que matarse antes.

Trató de explicarlo de distintas formas, sus manos presentaban incisiones, sutiles interrupciones en la continuidad de su piel. Las manos le arden al contacto con el aire, el agua las cura, no es el tiempo quien lo hace.

Líneas paralelas, matemáticamente precisas, tres son ellas, inclinadas, cuarenta y ocho grados al este del sol.

Lo que duele es reconocer la destrucción, destruir cada una de las imágenes que se habían insertado en el inconsciente con la etiqueta del parasiempre, él le robo vida.







2 comentarios:

Anónimo dijo...

Oh! Ladrón! Vándalo!

Que le corten la cabeza!

Anónimo dijo...

Hoy lei este post otra vez y me pareció nuevo :)

A veces es bueno tener una memoria olvidadiza. :p

*
palabra de seguridad: agougu

tata?