13.12.15

domingo.


hay semanas que se empiezan escribiendo finales.


[abrió el libro como se entra a un refugio antibombas: tropezando con los primeros escalones producto de la ensordecedora obscuridad. perdió el equilibrio, esquivó las primeras comas del texto y cayó en el silencio del espacio vacío. ellos son parte del cuerpo de la ciudad, no de su alma.* repasó varias veces esa línea. se tomó del pasamanos para evitar una contusión cerebral. ellos son los silencios y las voces que la habitan.* a ella, la ciudad, a ella, la silente. ellos, todos los escalones del refugio, ellos, todos los cuerpos de los días de ciudad.]

desperté, caminé con los ojos por el cuarto. seguía a mi lado.

la terquedad de la realidad me perturbó.

minutos antes estábamos alisando las sábanas entre palabras y explicaciones de un final. a dónde se habían ido esos rayos de luz y elocuencia. no pude repetirle lo que aparentemente dije entre sueños.

respiré suavemente, libremente danzaban dagas y estelas afiladas por el aire.

siguió recostado su cuerpo junto al mío en silencio.

abandoné la escena del crimen, tome algo que me pudiera volver al punto inicial. un vaso de agua, una bocanada de aire, lamenté tanto no fumar. era una mañana perfecta para volver al estado alpha en medio del vaho de nicotina.

dos mil trescientos cuatro minutos después a ese despertar volví. tropecé con escalones, el refugio es mi nuevo hogar.

[esa mañana estará aquí como el frío que se resguarda en las sombras del invierno en esta ciudad.]





*fragmentos de "La ciudad del soul" de Carlos Sánchez. Nitro/Press. 2015.

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