19.10.04

En un corto...metraje


Programa 9 Cortometraje.
Cineteca Nacional

Segunda estrofa. Sonidos urbanos traslapados por una pantalla plana. El cine, casi siempre es ya, sin palomitas. El gran estreno. La Familia Kichi celebraba su súbito salto a la fama. Fortuna, posiblemente no garantizada. Angena fue testigo de una noche de estrellas.

Mating Call

Sonrisa blanca de diáfana vocalización.
Idas y huidas sin salidas.
¿Sabes cómo te encuentran?.
Gritos. Corro tras ellos,
son tan fugaces: se parecen al AmoR.
Ese que se pierde en un aliento y se
recupera con el roce del viento.
¿El amor es un grito? Grita ¡ya!



El Pasajero


Abordar a bordar. Tejer, enredar los cables. Son 24 las horas, diluidas en escasos minutos, que se necesitan para demostrarte lo que es vivir. Vida en su acto más simple, sin complicaciones ni complejidades. Comida, bebida y escultura. Enfoques distintos, espejos que recrean realidades distintas. Amistad y olvido. Una fotografía encuadra la muerte: pictograma de una noche de copas. Acto seguido, el final de una historia. Arrebatamiento de un pasajero a mostrarnos que, a final de cuentas, lo que se hace cuando se vive.



La Cañada


Sierra, vuelo y violencia. Confrontamiento armado entre la violencia y lo humano. Una historia de tres personajes. Su única necesidad: aun en el espacio más alejado, por locación o ambición, se es humano. El vicio, droga o alcohol, genera violencia; no la suficiente para matarnos. Lo que te salva: que el otro sea humano. Único precepto: salvaguardar la especie (aun atentando por defecto o virtud). Un viaje por los parajes más verdes del país te hacen olvidar lo gris que es la ciudad y recordar la avasallante necesidad de supervivencia. Entre violencia y espanto coexiste la sapiencia.



La Nao de China


Te desdibujo en mi mente,
te reconstruyo con mis dedos.
Con mis piernas alcanzó apenas
los últimos hálitos que exhalas.
De rojo te pinto el contorno
para no olvidarte jamás.
Un día te olvidaré, ese día
donde el rojo sea ya otra cosa más.



Otro ladrillo en la pared


Baile, baile de sapos. Él siempre quizo ser un luchador, el otro tan sólo fue un ganador de la candela (famoso baile, entre vivos y muertos). Trabajaban como constructores, albañiles. El oro los llevo a la muerte, la vida les dio el descanzo. Una danza de muertos, un luchador consagrado. Sin duda alguna, este es el corto que más arrancó. Alucinando risas y sonando sonrisas.



El aprendiz de rimas


Locación: Cuba, La Habana.
Juventud en pleno descubrimiento,
la curiosidad que se expele porosamente.
El primer amor, la certeza del ser.
Una promesa, el regreso de la huida.
La poesia como partitura de un
jovén aprendiz de rimas.





Aqui ha comenzado el viaje
...de alusiones habanas


No hay comentarios.: