17.10.04

Sin alusiones...


El día ya había comenzado. El sol con su nefasta costumbre había salido ya. Abordo de un cadillac viajaba por los suburbios. Lo cierto es que mientras este uno alejada del centro, más se siente. Ya sea frío, calor, angustia o desesperación. Pues por lo regular en esos lares, uno se encuentra con la única pijama: la piel nostra. Soledad servida entre granos de arena y sal.

Justo en ese paraje lejano, algun brillante tipo (sic) decidió que sería sitio idóneo para los nuevos asentamientos urbanos. Una casita por aqui, una mansión por acuya. Así supongo que comienzan todas las ciudades. Por el arbitrio de alguien, sin mucha sapiencia claro esta. Yo vivo en un cerro, y de seguro asi comenzó a ser poblado.

Domingo en la mañana, viajar hacía el Condado de Sayavedra. Para quienes consideren Cd. Satélite como lejana, este lugar sí que esta lejos (Y a manera de referencia diré que Ciudad Universitaria no esta lejos). La boscosidad del paisaje fue suplantada por mantas que reclamaban 'jus-ti-cia'. Los colonos de las zonas nais ejercen su derecho al elitismo. Selecionar a sus vecinos por el nivel de ingresos per cápita. Estadio por demas defensible, no se debe atentar contra la soberania de la clase alta (sin incomodar a quienes vivan por esos lares). Una afrenta pública, pedir que los nuevos pobladores no habiten la zona. Fue un buen show, la clase alta manifestandose por invasión. Vaya cosa, me parece que el cuadro va bien con el circo. El espectáculo aun comenzaba...

Después de ir a los suburbios me dispuse a visitar el centro, el corazón de la ciudad. Pretextos siempre sobran, en realidad no hay razón más que el placer que me produce viajar por la metrópoli. La feria del libro. Esa era la supuesta razón. Marabunta: niños, jóvenes y adultos danzaban al ritmo de huapangos. El consumismo era culto. Si hay que comprar, que sean libros. De lo bueno, poco -casi nulo-. Las casas editoriales extravagantes estaban escondidas, la opción fueron libros de autosuperación y de windows. La oferta y demanda, colocaron el precio de equilibrio a la misma altura que la de un sótano. Yo fui buscando a Lipovetsky, y su 'Era del vacio'. Editorial Anagrama, la última que encontre. No tenían el ejemplar. No me regrese con las manos vacias, los aforismos estaban bien empacados en mi baul azul.

Por paradoja, termine comprando el libro en la librería que inventó los 'libreros portátiles de tela', por la módica cantidad de $98 pesos moneda nacional. Un trato justo, lo fui a buscar hasta el corazón y lo encontre en una arteria. Hoy disfruto de las delicias del vacio, una era que va bien conmigo. Para prueba basta un botón...sirvansé tomar el suyo...


...la música y el ritmo se han convertido en algunos decenios en un entorno permanente, en una pasión de masas [...] el individuo posmoderno, al contrario, oye música de la mañana a la noche, como si tuviese necesitadad de permanecer fuera, de ser transportado y envuelto en un ambiente sincopado, como si necesitara una desrealización estimulante, eufórica o embriagante del mundo...



¿vos qué escuchas?





Notas al pie de página:
* Toda sucesión de notas sincopadas toma un movimiento contrario al orden natural, es decir, va a contratiempo.
* Para dominio del populi manifiesto el alto grado de nefasteación (proceso por el cual un ser, de cualquier naturaleza, recibe en lo más hondo de su existencia lo nefasto de la vida misma) al cual me someto cada vez que el domingo se cruza en mi vida diaria.



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