Su estrategia era simple: dejarlos actuar, apasionarlos hasta el límite y luego... [*suspiro*] abandonarlos. A algunos, los más afortunados -o a los más miserables, según se vea-, no sólo llegaba a apreciarlos y a enloquecerlos, sino también a necesitarlos (era lo más cerca que se hallaba del cariño). Pero la mayoría eran experiencias de una noche, de unas pocas semanas a lo sumo... idénticas e intercambiables.
.No.será.la.tierra.
.Jorge.Volpi.
prometo pronto
abandonarte
1 comentario:
y ya acabaste susodicho libro??? yo ya me harté un poco de leer sólo literatura inglesa. quiero sabor a español
eva
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