uno siempre puede volver a los lugares que habitó aunque sea para verles la fachada...
lleva días haciendo lo mismo. camina bajo la lluvia somáticamente. ya ha echado a perder varios pares de zapatos por esto. inconsciente sólo busca repetir el efecto: la lluvia le moja el cabello con recuerdos. en ella se resguardan del olvido las conversaciones donde se pactaron churros, tacos y conciertos, y se pretextaron horas vida de música. ésas son las casas que uno visita, a las que sólo vuelve uno de pie, a pie. se detiene frente a ella, a veces sólo segundos otras veces días enteros, y con un ligero alivio observa que aún nadie ha puesto en venta el terreno, todavía existe la casa de dos pisos de grandes ventanales y ático.
no toca la puerta, no verifica si cambiaron el timbre. no. sólo vuelve a ella constantemente, inexorablemente, somáticamente.
la enferma repetición devela la falla. recuerda entonces que poco, poquitísimo tiempo después de deshabitar la casa tuvo la sensación de estar cometiendo algo incalculablemente erróneo. tan temperamental ella, no hizo más que seguir con su viaje. volvió de él. volvió a ella.
- la casa deshabitada no tiene respuestas.
uno siempre puede volver a los lugares que habitó para constatar que siguen ahí y vivir con la angustia de que aún no desaparecen.
re.vuelve.
- des.aparece.
.o
*título tomado de la música que acompaña este texto.
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