Como la costumbre es poca, distraida colocaba una a una las huellas que en alguna otra travesía había olvidado borrar. El olvido y el descuido en ella son más que una manera de ser, son ya una forma de ver. Le da por olvidar el descuido y descuidar el olvido. No obstante, sigue siendo víctima de la pérdida. Siempre anda aquí estando allá. Dicho sea de paso, justo así andaba esa tarde...
Viajar es algo que realiza con singular frecuencia en sus distintas materializaciones. Hoy no es la excepción. Viajaba de sur a norte, de norte a sur según el ángulo. A la mitad de la travesía decidió revisar la geografía del lugar, tan sólo 10 metros adelante media hora después de la última revisión. No habría porque alarmarse, la lluvia es fabulosa amiga suya que juega a pasar largas horas inmovil. La lluvia hecha de agua y de arena, es su primer encuentro.Abandonando él último medio, decidé caminar hacia su destinación final. La arena y la lluvia han cesado.
La noche era nocturna...tal vez ella debería abrir la puerta...el agua corría como gallina renga...Puertas más tarde: ¡Splish splash! Tenis sumergidos en el líquido amistoso. Una vez más le había ganado. ¡Adios tristeza! ¡Hola botella de inundación!
Seducida por su fria temperatura deja que él la acaricie. La sensación de congelamiento entre sus dedos fue un soma para no separarse de él. El efecto suele ser el mismo, el frío le produce placer y el placer siempre está junto a él.
Al final todo termina igual: ella en él o él en ella...una fusión inevitable. Sea por ordenamiento cósmico o por un caos de juventud. Es difícil separarlos, pues han viajado juntos.
1 comentario:
Hola mar de descuido, arriba el mofles!!!Es demasiado temprano, seguramente alguien ya empezo con el caos a escribir dentro de tanta lluvia, a veces me acuerdo de quien era y sé que ese a veces soy yo...
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