22.3.07

La brevedad



Abandone tu auto con una desnudez en la memoria que me provocó un escalofrío... El cuerpo vacío experimentó un estremecimiento parecido al pecado original.

La brevedad del instante se esfumó en una bocanada; los cigarros fueron tuyos, los alientos todos míos... Contaminé tu cuerpo con el mio; fue así como los pulmones se llenaron del aire que respiramos...

Recuerdo haber tomado conciencia, un parpadeo me arrancó del estado de ensoñación surreal (donde te había encontrado), de ya no estar... Sí, así, dos palabras que nada dicen pero sacuden: no estar. Y ¿qué diablos puede significar eso cuando no has experimentado el estar?...

La brevedad y eternidad junto a ti me parecen lo mismo; pierdo todo rastro de sucesiones temporales cuando se me antoja estar a tu lado. Lo mio es un capricho, lo del tiempo es absoluto. Todo lo explico por el fenómeno de refracción, sé que hay una conexión entre duplicar y anular. No sé cuanto tiempo llevamos separados, ni cuanto más duraremos sin juntarnos...

Yo, como dije, ya no estaba (en pretérito conjugado a medias); y no es que precisamente esté ahora en tí o en otro como tú... Lo que sí es que, repito, no estaba, ahora sé que alguien me ha llevado...

Sin darnos cuenta, entendí que este vacío en mi cuerpo es por contenerme en tí...

Yo ya estoy...


¿éstas?






1 comentario:

KOTRA México dijo...

Wow. Este estuvo brutalmente bueno.
Dificil explicar el no-estar. Audio: Estando aquí no estoy, de Santa sabina.