21.4.08

Soon this space will be too small...


Cortázar me dijo al oido: "Los recuerdos sólo pueden cambiar el pasado menos interesante...". Lo recuerdo, seguro el resto, como él bien dijo, es intrascendente. Así hoy, memorable día nublado de ciudad, viene a mi mente, a razón de un trabajo durísimo de sinapsis congeladas, otro recuerdo.

Sentada en una mesa del bar acomodé mi ser para inflexionarme con las melodías de Lhasa de Sela, entonces, rectora firme de mi corazón, la señorita canadiense logró, como el efecto de un "buen escritor", sacar de las profundidades del ser aquel sentimiento que éste abrigó por días y meses celosamente. El llanto, subestimado reflejo de un corazón abierto, sazonó mis mejillas con sal. El recuerdo es un momento que duró casi dos horas de las cuales hoy recuerdo sólo un suspiro.

Antes de tocar la canción que da título a este texto, Lhasa dijo que su padre, filósofo de vocación, le había hecho reflexionar sobre el crecimiento del hombre; decía ella sobre él "y era cierto, cuando uno ya no cabe más en el útero materno, sale, y un día simplemente no cabremos más en este cuerpo y nos volveremos a ir, de pronto, este espacio será pequeño". [suspiro] La temporalidad del ser es un motto de vida...

Si bien el hombre podría suicidarse al tener un mínimo de certeza sensorial de aquello a que potencialmente es objeto, no bastará eso para irse, suficiente será con vivir. Se le acabará la vida sin que acumule todas las malas experiencias necesarias para conocer eso anterior (el suicidio), bastará con acumular experiencias en sí, y cuando ya no le quepa más en el costal, cuando el espacio le asfixie, cuando se conjugue a la Lhasa -this space is too small-, se retirará del juego. Justo como en el suicidio, por voluntad y a razón de la locura.

Pues sí, la vida no es más que eso, un suspiro y un juego...


Pd. Amo a Lhasa de Sela.







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