[...] los amigos que comparten lo poco que tienen, la música que nos consuela, la marihuana, la belleza revelada en sitios inverosímiles (en blanco & negro), el amor perfecto y breve como un soneto de Góngora, la certeza faltal (pero rabiosa dentro de la fatalidad) de que sólo se vive una vez.
.Estrella.distante.
.Roberto.Bolaño.
[...] Por lo que toca... nadie se enriquece leyendo si a la vez no es capaz de chupar un durazno aprovechando que tiene una mano libre para levárselo a la boca, si no hace el amor entre dos páginas, si no se asoma a la ventana para saber que cincuenta niños murieron quemados el último mes en la zona de Saigón, y que en Biafra los nigerianos ayudados por el muy noble Reino Unido degollaron a todos los heridos de un hostpial; ¿habrá que repetir, profesor Papalino Zeta, que la literatura no es terreno privilegiado en el sentido escapista que tanto conviene y adorna? Biafra y el erotismo, los chorros de napalm y los Juegos Venecianos de Lutoslavski: la poesía sigue siendo la mejor posibilidad humana de operar un encuentro que nadie describió mejor que Lautréamont y que puede hacer del hombre el laboratorio centra de donde alguna vez saldrá lo definitivamente humano, a menos que antes no nos hayamos ido todos al quinto carajo.
.Último.Round.
.Juli(t)o(mylov).Cortázar.
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