4.12.04

Vida en tecnicolor


Fluorecente azul
luz que baña mis sentidos
donde todo empieza a ser real


Horas robadas al sueño. Vida que sucede en tiempo real, mente que discurre de tan fino arte. El paso del tiempo se convierte en uno cínico, tan obvio que se me escapa entre cada parpadeo. Uno, dos y hasta tres son los días que caminó pensando en haberlo hecho apenas por una vez. El cuerpo apenas logra sentir los daños hechos por el sol tiempo atrás; el cuerpo o la consciencia, lo que venga primerslao y siente mejor.

Las ventajas de vivir en modalidad slow motion, son depositadas en la memoria. No recuerdas mucho de lo que haces, vives y decides; transitas sin dejar huella alguna en la cajita de fotos. Lo que abre la puerta a inventar muchas más historias con los retazos de fotos que te quedan...

Comenzó el concierto en punto de las nueve de la noche...terminó a las once. ¿Qué sucedió en esas dos horas? No lo recuerdo. Destellos sonoros vienen a mi mente, apenas me parecieron minutos. Salí de ese lugar y llegue a casa dos horas después, ¿qué sucedió en el inter? no lo sé tampoco. Apenas sé que me fui a dormir con una sonrisa y un sentimiento de satisfacción...

Una tarde recuerdo haber olvidado la ganzua, me quede fuera de casa. Tiempo libre para la meditación al aire libre. Finalmente comprendí el Orly™ vives lejos (leáse en voz bajita...para que nadie se entere). Al intentar buscar un refugio no encontre algun personaje mítico que pudiese darme asilo; el único andaba en clases. El más cercano estaba localizado en ciudad satélite y de ahí cada media hora de viaje había uno más. Estaba sola en la inmensidad de mi cerrito...snif snif. Lo que abre dos posibilidades, o me cambio de casa o me consigo más amigos por esta región (yeah!!).

Siempre que viajo en auto me expongo a que falle (y eso no es excluyente, puede fallar la micro o el metro). Lo cierto es que siempre he pensado que si falla mi auto, en lo particular con la bateria (eso de bajarte a empujar el auto es una joda) quiero encontrar a alguien con auto me de un aventón (de auto a auto). Esa noche fue perfecta, yo encontre un auto que necesitaba un ligero empujoncito. Ante eso fue dificil resistirme a no hacerlo. Tres metros, cuatro metros, una pierna. Resulta que cinco amigos salían a transitar por la ciudad, uno de ellos estaba muy bien conservado en alcohol (Checo). Era su pierna la que me impedía realizar mi máxima. Frustrado intento, llegue a casa con las manos vacias. Miento!, mis manos estaban llenas de una buena vibra (medio alcoholizada). Checo amablemente se acercó (aqui fue donde por la mitad de un instante entre en pánico, recordar: Asalto Psicológico™) y se despidió de mí deseandome lo mejor en esta navidad (juar juar juar), todo sin hablarme ;). El resto de la noche no fue tan buena...

Si te llevo es para
que me lleves...


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